El viaje ya comenzó, es un trip descabezado y sin retorno, de donde no nos queremos perder ni lo bueno ni lo malo, las lentas subidas al infinito y los alocados descensos a los infiernos. Esta montaña rusa representa nuestros deseos mas ocultos en el parque de diversiones de la vida. Compramos un boleto para nunca mas volver a ser los mismos. Hacemos la cola y nos subimos con total ingenuidad y nos hacemos hombres a toda velocidad, dejando atrás todo vestigio de mediocridad en esta realidad olvidable. En esa lenta subida inicial nos damos cuenta que no hay retorno y que el viaje que estamos iniciando es el único camino posible para poder sobrellevar tan densa realidad. Cerramos los ojos y al abrirlos nos cuesta creer lo que vemos, los Juan terrenal manejando este bólido infernal, disfrutando de toda esa corriente de adrenalina y pisando el acelerador imaginario de la realidad, que ya no es lo que se ve. Figuras extrañas, irreales, la metamorfosis de nuestras obsesiones fue haciéndose carne en nosotros, sin quererlo o tal vez sin saberlo, cada uno eligió su rol y se transformo en lo que hoy es, para bien o para mal, una realidad paralela nos ve surgir transformados. |